El sitio de Oaxaca

Llegó el día tan esperado para unos y tan temido para otros. Las fuerzas federales finalme3nte decidieron recuperar Oaxaca, luego de 161 días de nulo diálogo, de cerrazón recíproca y de obstinación política, las diferencias se arreglaron en las calles, los Pefepos estrenaron sus tanquetas, los APPOS probaron sus barricadas; los oaxaqueños, unos salieron a las calles, otros ni siquiera asomaron las narices más allá de la puerta. Para ser honestos, en términos estrictamente policíacos, el operativo fue exitoso: dispersaron a los manifestantes, recuperaron el simbólico primer cuadro de la capital, afianzaron sus posiciones ganadas y todo sin sufrir bajas de efectivos; aunque de confirmarse la muerte de activistas, tampoco sería la matanza que muchos vislumbraban (pero de todas manerras ciertamente lamentamos que cualquier persona fallezca).
El sitio todavía no termina, porque los de la APPO ahora se encuentran fuertemente atrincherados en su último bastión, la Universidad Benito Juárez, donde sí podría haber guerra de verdad, una violencia que no se controla con chorritos de agua y gases lacrimógenos.
Mientras, papá Vicente ahora sale conque en Oaxaca volvió la paz social, gracias al diálogo y el entendimiento, que mágicamente todo se solucionó sólo disolviendo las barricadas, que los chiquillos y chiquillas en cuestión d ehoras podrían regresar a clases. Ciertamente apá nuevamente sigue creyendo en los fumados sueños de su vieja Martita; a lo mejor hace lo mismo que George W. Bush y se va a dormir temprano a las nueve para no ver los noticieros de la noche, y mejor espera a que el trabajo sucio lo haga Burrén Aguilar y sea el ex-guerrillero el que quede en vergüenza cuando dice categóricamente: "NO" hubo bajas.
¿Y en el congreso? Los legisladores han llegado al consenso y ahora la gran mayoría se pronuncia por la salida de Ulises Ruiz, hasta priístas como Jesús Murillo y Emilio Gamboa. Pero Ulises, igual que Papá Vicente, siguen obstinados en no ver la realidad ante sus ojos. Todavía creen que las cosas pueden quedar igual luego de este enfrentamiento.
Ya dijimos que los activistas de la APPO se fueron a la Universidad Benito Juárez. allí todavía mantienen bajo su control la radio universitaria, la cual ahora sirve para transmitir sus mensajes, aderezados con cancjiones revolucionarias y un noticiario con su versión. Aquí suena la Ke-Huelga (mientras dure el gusto) con la advertencia de que a veces no funciona el link, lo cual es comprensible dada la situación.
Y todo comenzó con la infortunada muerte de un camarógrafo yanqui que incluso grabó los últimos instantes de su vida. Pero a diferencia de las y los mexicanos, quienes podemos dejar a su suerte a nuestros connacionales, el gobierno de Bush y con todo que Brad Will era su enemigo, exigió justicia. Y una vez más, el gobioerno federal se apanicó y sólo con ese regaño decidió intervenir con los Pefepos.
Luego de tanto desencuentro, de tanta violencia, de que APPOS, magisterio y sobre todo, gobiernos federal y estatal llevaron las cosas a yun punto de no retorno, sólo podemos pedir que finalmente todos recuperen la razón y finalmente se pongan a trabajar para sacar adelante al noble pueblo oaxaqueño. Que Ulises por dignidad se vaya, que los manifestantes hagan todo para volver a la normalidad, que el gobierno federal sea sensible a las necesidades de los profesores y clases populares, que los radicales sean callados y sobre todo, que los chiquillos y chiquillas vuelvan a clases sin peligro y que todo Oaxaca, ahora sí, pueda ponerse a la par del resto del país.





Nadie niega que el muro es una muy mala idea y sobre todo, un esfuerzo electorero de Bush para ganar votos el 6 de noviembre; pero por otro lado, Estados Unidos está en su derecho de reservarsze el derecho de admisión a su país. Y si no tiene ese derecho, imagínense que a su casa siempre llega el amigo infortunado, nosotros lo invitamos a comer, le echamos la mano, le prestamos feria, etc; y un día, ese amigo decide quedarse a pasar la noche, una más, y otra hasta que se queda de planta. Ahora imagínense que el amigo mete a su familia y a otros cuates, algo así como Lagunilla mi Barrio. Bajo esa perspectiva, ciertamente hasta yo apoyaría que erigieran la barda. pero tampoco podemos negar que cuando el vecino bajo el pretexto de cuidar su casa nos llena la cuadra de una jauría de perros, pñone cerco de alambre, alarmas ensordecedoras y reflectores para traer el día por la madrugada, cómo se le antoja a uno mentarle bonito su madre y desearle que le pase algo para demostrar lo inútil de tanto tinglado.













Lo más grave de todo esto es que enninguno de los dos lados de la frontera hay satisfacción por esta nueva ley. En los Yunaited, quienes se oponen hablan de indignación y vergüenza, mientras que los que apoyan se quejan de que la medida será insuficiente. De este lado, papá Vicente deja que sus eficaces funcionarios tomen la palabra por él y manden notas diplomáticas tardías, que lejos de convencer a Bush, le provocan más recelo y distanciamiento. Los más radicales quieren represalias diplomáticas e incluso los más agachones se quejan dle muro, nada más para no llevar la contra.




